19.11.08

En el Baile


El duelo ha comenzado.
Es el fuego inicial convocando a la danza
es el asco creciendo doloroso ritual.
Brota la sangre limpia
para que beban las fieras del incesto
el sediento animal que ordena el sacrificio.
Mis hermanos también beberán de esos ríos
y serán desangrados al final de la noche.
No quiero que ellos mueran
pero no tengo fuerzas para resucitar.
Yo también fui llevada al baile de la horca
también me hicieron ver cómo mis propios huesos crujían en las llamas
cómo mi piel se abría al filo del cuchillo
y escapaba la luz.
También bebí mi sangre delante de sus ojos
y se las di a beber.
Ya no soy yo quien lanza el grito
soy sólo un ánima que baila febrilmente
hasta que ya sin fuerzas
culpable para siempre
me lanzo sobre el fuego.



Odette Alonso nació en Santiago de Cuba en 1964 y radica en México desde 1992. Su cuaderno Insomnios en la noche del espejo obtuvo el Premio Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” en 1999. Compiladora de la antología Las cuatro puntas del pañuelo. Poetas cubanos de la diáspora, proyecto que obtuvo uno de los Premios 2003 de Cuban Artists Fund (Nueva York). Ha publicado, además, varios poemarios; los más recientes en España: Cuando la lluvia cesa (Madrid, 2003) y El levísimo ruido de sus pasos (Barcelona, 2006). Odisea Editorial publicó en Madrid su libro de relatos Con la boca abierta (2006).

12.11.08

C.K.Aldrey, Digital Art, "David, I have a dream"




Sueños... Esa palabra peligrosa.
Ese acto imposible y falso
que la elementalidad da por obligado,
respuesta segura
antes que pregunta al entrevistado.
El sueño es más largo y constante que un deseo.
Los simples del medioevo
confundían los sueños con alcanzar el cielo
y con fornicar entre las boñigas de las reses.
Los sueños de la infancia son todos inducidos
porque en si la infancia ya es un sueño.
Llegar a ser alguien, y todas las madres
piensan al unísono en la medicina:
la bata blanca inmaculada sin barrunto de sangre,
de forma que la ilusión se duplica en sí misma
al dejar de ser humana para hacerse milagrera.
Nadie sueña con ser poeta o dictador.
O soñar con matar un millón de personas.
O soñar con poseer un millón de aves de corral.
Oh no, Señor, para soñar están las aves del paraíso,
en todo caso el largo cuello de los cisnes
que enamorados dibujan un corazón en el espacio.
Soñar va más allá de querer ser, o querer tener,
y siempre se confiesa en el futuro mencionando el pasado:
niñez o juventud, luego ya no se sueña más.
Luego se alcanza el sueño, oh espasmo excitante.
Luego se deshace el sueño, ah langosta podrida
por un exceso de las corrientes térmicas.
Luego se sobrepasa el sueño, y el mundo se ve mínimo
y resplandeciente desde la oscuridad del infinito.
Yo quiero tener mi sueño, en el que sólo viva yo y nadie más,
porque cuando mi sueño es también el tuyo
puede llegar a ser el terrible espanto de un tercero.
Luego se convierte en un derecho.
Más tarde en un deber.
Y el sueño se hace ley.
Y no hay nada más infeliz que ser feliz por decreto.
Llegó la hora del sueño. Vamos a soñar que todos somos libres,
o que todos somos tontos, o que todos somos luciérnagas
por lo cual la noche ya no existe a causa de nuestra luz.
Y si el sueño se vive de noche y la noche ya no existe,
¿cuándo vamos a soñar, estirar las piernas, dormido
lanzar el brazo hacia el otro cuerpo yacente?
Dormir de día, soñar despierto. Trabajar pues ¿ya nunca más?
¿Nunca más fornicar bajo el aroma del estiércol?
¿Nunca más abominar, odiar, matar, amar, vivir,
escribir un maldito poema para ajustar cuentas con el enemigo
porque ya tampoco hay enemigos, luego no hay poesía?
Y que el tirano piense que es un científico,
y el escribidor un malhechor, y el fontanero de ligeras toxinas
el unicornio perdido de una canción, y Kafka
un enorme insecto alado que me despertaba
cuando había noches bajo el mosquitero...
y cuánto cuidado hay que tener para soñar,
esa palabra peligrosa, ese párpado silencioso
que cae sobre mi mirada y abre una puerta de acaso inescrutable.



(Madrid, 31 de agosto de 2008)
© David Lago González 2008




1)Belkis Cuza Malé y Zoé Valdés con José Lorenzo Fuentes y
2)Belkis Cuza Malé - Lectura de "La Otra Mejilla". Al fondo los escritores Teresa Dovalpage, José Lorenzo Fuentes y Manuel Vázquez Portal, entre otros.
Ediciones ZV Lunáticas / Padilla Cigars / Linden Lane Magazine y La Casa Azul, presentaron el lunes 10 de noviembre en Padilla Cigars, la lectura y firma del libro de poemas "La otra mejilla" ( Ediciones ZV Lunáticas, Paris) de Belkis Cuza Malé, con la presencia de la autora y de la escritora y poeta Zoé Valdés, directora de "Ediciones ZV Lunáticas", quien está en Miami invitada a la Feria Internacional del Libro, para presentar "La Ficción Fidel", recién publicado por Harpers & Collins en Estados Unidos. Zoé Valdés también firmó sus libros.
"Peregrinos por el Mundo" les desea muchos éxitos a ambas autoras.
"La otra mejilla", una joya de la poesía contemporánea, está escrito en un lenguaje directo, nostálgico, a veces desgarrador, que de pronto nos conduce a ese llamado demandante del pasado, estacionado en un tiempo que vuela, nos envuelve, y regresa al presente para hacernos reflexionar y sentir.